Search

Artículos

casa

Tercer Domingo del Mes de Baouna (mes copto):

La blasfemia contra el Espíritu Santo

La iglesia llama la atención a esta enfermedad cada año muchas veces, por su influencia peligrosa sobre toda la comunidad ecléstica. La enfermedad afecta más a los servidores. La responsabilidad cae sobre todos, el pueblo se asocia en la responsabilitdad y el resultado, porque la adulación y el elogio estropea el alma del servidor. La blasfemia contra el Espíritu Santo es la enfermedad de los fariseos. El problema empieza cuando el hombre intenta aparecer sin su verdad para ganar la confienza de la gente y repetidamente, se convierte esto a ser su gran objetivo, y su mismo se convierte a un ídolo que le adora y pierde gradualmente la visión de la verdad y de Dios hasta que se afecte con una ceguera espiritual completa, y por tanto pierde el camino del regreso a Dios.

Los Salmos de la oración de la víspera y de la oración de la mañana son una aclamación a Dios desde las profundidades para que salve este alma de esta caída horrible. El salmo de la víspera dice: “Jehová, no me reprendas en tu enojo, Ni me castigues con tu ira.” (Sal. 6.1). Mientras el salmo de la oración de la mañana dice: “No me desampares, oh Jehová; Dios mío, no te alejes de mí. Apresúrate a ayudarme, Oh Señor, mi salvación.” (Sal. 38. 21-22).

El evangelio de la oración de la víspera dice: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?” (Mt. 7. 7-10). El tropiezo del servicio y la enseñanza es muy peligroso como la piedra y la serpiente.

la Epístola de San Pablo dice: “Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.” (1Co. 4. 5). “Porque ¿Quién te distingue? ¿O qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?” (1Co. 4. 7).

La Epístola católica “Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.” (2P. 2. 1).  “y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.” (2P. 2. 3). “(porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos), sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio.” (2P. 2. 8-9).

Mientras la Epístola de los Hechos de los Apóstoles dice: “Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo.” (Hch. 17. 5). El pecado del alboroto, de la confusión, del tropiezo, de la división y de la sospecha en el bien y la verdad.

“Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero. O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol.” (Mt. 12. 31-33).

La blasfemia contra el Espíritu Santo es el fruto de la mentira y la hipocresía y es un caso de ceguera espiritual que impide la visión de la verdad por eso es dificulta el arrepentimiento a causa de la arrogancia. Puede no llevar los aspectos de la blasfemia pero puede tener el aspecto de la intolerancia y el celo pero su señal cierto es en el fruto, porque no en el habla y los aspectos de la piedad. El más importante fruto es en mantener el enlace espiritual con Dios en la oración y la entrada en la presencia divina. Que Dios nos facilite el camino del arrepentimiento.